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Reflexión

Código Maestro

Una reflexión sobre el discernimiento, la razón, la justicia y el amor sin condición como fundamentos de una sabiduría viva.

Sujñani Sokei 25 May 2009
Código Maestro

Tan sencillo, tan pequeño y tan justo para prevenir el engaño y el daño de quienes dicen saber. Hay quienes impresionan, asustan o mienten; otros se apoyan en títulos, en palabras o en la necesidad ajena para vender aquello que no viven ni comprenden. Y también los hay que, en profunda confusión, buscan hacerse pasar por lo que no son.

Así como existen seres genuinos que pueden señalar una dirección hacia la verdad interna, también abundan quienes se sostienen en la manipulación y el engaño. A estos no hace falta juzgarlos; basta reconocerlos con claridad y evitar que siembren confusión en mentes inocentes.

La vida fue la maestra de los primeros sabios. La vida cantó a sus hijos la antigua melodía del valor supremo y muchos al escuchar despertaron del sueño de temor, dolor y muerte. Pero otros se hundieron en sueños más profundos y comenzaron a creer que los libros eran más sabios que la vida misma.

Desde entonces son escasos quienes por sus propios méritos logran despertar. Y de esos, menos aún los que permanecen en el intento de acompañar a sus hermanos para que algún día vuelvan a contemplar la más grande verdad de todas: la vida.

La principal forma de reconocer una enseñanza genuina es por su actitud, su claridad y su fidelidad a la vida en cada uno de sus hermanos.

Razón

La razón no es enemiga de la fe. La fe ciega nubla la inteligencia y vuelve fanática a la mente; en cambio, cuando la fe nace del conocimiento y éste se sostiene en la razón pura y en el sentido común, aparece la sabiduría.

Nunca renuncies a pensar por ti mismo. Utiliza tu inteligencia al cenit de tu posibilidad. Que nadie te haga creer que la verdad puede ofender o que cualquier fin justifica los medios.

Justicia

La justicia verdadera no habla de castigo, sino de igualdad. Todos los seres tienen el mismo derecho a los milagros, al amor y a la paz. No hay hijos predilectos de la vida.

Amor sin condición

La vida es amor. Amar es reconocer la unidad de todo lo que existe. El amor sin condición es el resultado de haber madurado en la vida y comprendido que no hay dos, sino una sola vida vestida de todo.

Nunca aceptes una enseñanza que te separe de tus hermanos, que justifique la violencia o que te haga creer que dañar a otros es el camino.